DESDE BUENOS AIRES: CARTA DE ESTELA DOMINGUEZ
Gracias Marianna, gracias hermanas y abuelas
El 25 de julio, cuando las abuelas abrían la ceremonia del agua, exactamente al mismo tiempo,
en esa rara y bella sincronía del UniversoDios, bajo el sol del mediodía de Buenos Aires, en el jardín de una añosa casona de Liniers, abríamos nuestra celebración dos mujeres, abuelas, junto a un niño de exactamente un año y medio.
El cuenco de aguas y piedras, los pájaros del Cielo, los gatos de la casa, los árboles de la Tierra
sentimos que un poderoso abrazo se abría y se sostenía... La conexion fue enorme, y a los tres nos sucedieron cosas muy notables durante ese día y los que siguieron.
Nuestro planeta es NUESTRA CASA y ya no podemos seguir hablando de países y husos horarios. Es nuestro hogar y los que lo habitamos somos familia, todos.
Lo que nos pasa a uno, nos afecta a todos en resonancia instantánea y si es de Amor, la resonancia se multiplica.
besos y luces. Estela



FOTO GENTILEZA REGINA CARNICER

CARTA DE AZUCENA ZABALETA
He tenido el honor de asistir a este Sagrado Encuentro de las Abuelitas del mundo. Siento un gran agradecimiento por haber podido participar y puedo decir que mi corazón se ha ensanchado un poco mas.
Ha sido, para mi, el encuentro del Amor en sus diferentes manifestaciones.
Del Amor que todo lo cura, todo reconcilia y perdona. Del Amor que es la esperanza de la Humanidad, aunque la Humanidad lo haya olvidado.
Las Abuelitas tan humildes y pequeñinas en apariencia externa y majestuosas en su integridad con la vida, nos han mostrado con su Presencia la materialización de la Energía Femenina de las trece lunas.
Gracias Abuelitas por traernos el respeto a la vida con vuestras oraciones, vuestro infatigable anhelo de una Humanidad en Paz y Confraternización, de un Planeta donde los animales, las plantas, la Tierra, el Aire, el Agua, el Fuego y toda la Humanidad viva en armonía para siempre.
Gracias a las hijas de la Arboleda de Gaia que elevaron sus oraciones a la Madre Tierra y como respuesta nos han ofrecido este gran regalo. Azucena Zabaleta