Describir la experiencia del encuentro que acabo de mantener con treces abuelas indígenas, es como tratar de pintar un cuadro, sin apenas conocimiento en el uso de los pinceles. Manifiesto tan sólo que vengo impregnado de su amor bonito, que es como el amor de madre, pero multiplicado por mucho.
Manifiesto también que la Tierra y el Cielo se han conmovido ante estas mujeres, que nos han traído el amor, el agua de sus corazones limpios y el perdón para las próximas siete generaciones en Europa.
En especial, las lágrimas de la gran abuela han hecho eco en el tambor de mi corazón, y cada uno de sus sollozos han sido el ritmo y la cadencia dirigidos por la diosa que ya me habita: ¿cómo puede ser tan hermosa una anciana india de noventa y tantos años?
¿Y al tiempo, cómo es posible que el baile de las abuelas brasileñas sea tan dulce, sensual y generoso a la vez? ¿Cómo en posible que una abuela se impregne tanto del pálpito de la tierra, que llegue a conformar un apéndice de ésta y corra, salte y busque en la oscuridad de la noche el alimento para el fuego sagrado que nunca ya más se ha de apagar? ¡Qué privilegio contemplar a la abuela nepalí en trance!, plena del éxtasis del espíritu, repitiendo hasta la saciedad el nombre de las divinidades, para ser escuchada desde la ardiente frescura de su machaconería y con ello transparentarnos a cada cual de los presentes desde el aliento de lo limpio.
¡Qué fuerza la de la abuela azteca dirigiéndose a la madre luna y al padrecito sol! ¿Cóm
La abuela de Alaska, ¿puede el parkinson ser simpático? Afirmo tras verla y haber tenido el privilegio de acompañarla, que sí. El parkinson en una niña de noventa años puede ser y es una sonrisa permanente.
Cuánto me ha gustado esta batalla que hemos perdido irremediablemente, y en la que trece abuelas nos han matado de amor.
Un detalle, una de las abuelas, concretamente la tibetana, no ha podido asistir al encuentro. De alguna manera esto ha formado parte de lo perfecto, La decimotercera “abuela” ha sido una mujer española, joven, diputada, y dotada de un apellido singular De Madre. Esta mujer ha cocreado en cierta medida vinculaciones de gran calado, de una parte el poder político, de otra la creciente importancia de la mujer en la vida pública española, y por último y también en alguna medida ha sido como la abuela representante de Europa, no presente formalmente en el Consejo de las Treces Abuelas Indígenas, pero sí en el cometido de rememorar desde el estremecimiento la historia sumergida de nuestro viejo continente.
Las abuelas probablemente no visiten nunca más país alguno, excepto los suyos propios en intervalos de seis meses. La responsabilidad y el servicio de su venida a España, forman ya parte de las semillas de compromiso plantadas que en breve fructificarán. Estad al tanto. FLV
FOTO PEQUEÑA GENTILEZA DE CELINA RAMOS
CARTA
Peristarán mis hermanas del alma!!!
Mi agradecimiento a la gran Guerrera Marianna que siguió la llamada de su corazón con coraje y confianza plena. Te agradezco también por confiar en nosotras, pues abriste camino para que todas experimentaramos juntas, que todas tus enseñanzas a lo largo de tantos años dan frutos.
Con nuestra actitud amorosa, sincera, de entrega agradecida, las abuelitas pudieron abrirnos caminos de sanación (como dicen ellas) y alimentarnos con su gran sabiduria y amor. Estoy segura que cada una de nosotras hemos quedado nutridas de mayor sabiduria para seguir adelante con humildad y orgullo. Como dijo la abuelita Rita tenemos que nutrirnos y protegernos unas a las otras y así la Creadora nos bendecirá siempre, y así ha sido "hemos sido bendecidas".
Mi agradecimiento a cada una de vosotras, que fuisteis ejemplo de respeto, aceptación y entrega al servicio que a cada una nos tocó desempeñar. La unión y el amor que nos une hizo posible que todo saliera tan bien. A pesar del cansancio, las pocas horas dormidas, los problemillas fisicos que aparecieron, emociones que afloraban, no impidieron que siguieramos abriendo caminos de sanación entre nosotras como nos enseñaron las abuelas.
Nuestros cuerpos recordaban la actitud sabia. Gracias por esos diez minutos de descanso que teniamos despues de comer, pues aprendimos apreciar que cada segundo se puede disfrutar como una gran vivencia. Cada plato de comida, cada vaso de agua y hasta incluso cada cigarrillo (que despues de tres meses sin fumar) me sabían a gloria. Me asusté un poco, pues pensaba que eso no podía ser bueno, pero como nos rodeaba una energía de plenitud, recordé las palabras de la abuela Agnes "todo lo que viene a tu vida agradécelo y disfrútalo, pues tiene sentido y un porqué... y no preguntes tan sólo acéptalo".
Me sentí realmente orgullosa de estar ahí, de ser una más de la Arboleda de Gaia, de estar colaborando al despertar de la mujer, de ayudar a sanar la Madre tierra, de sentir vuestro cariño, de mil cosas más...
Sigrid, yo también me di cuenta de que las abuelitas se relajaban y dejaban salir sus emociones y sus caritas se iluminaron y rejuvenecieron. Creo que la mejor crema antienvejecimento es poder mostrarse una misma y dejar aflorar lo mejor de nosotras y eso es así cuando hay amor y respeto, no tienes que protegerte de nada, ni estar alerta. Creo que eso fue lo que recibieron las abuelitas de nosotras: amor, agradecimiento y mucha dulzura, que la piel estaba contenta y enbellecimos todas, las abuelitas y nosotras.
Gracias Marianna por este regalo, pues realmente hemos sido bendecidas y en nosotras , en nuestro interior hay algo diferente, algo nuevo, algo bello, que estoy segura dará sus frutos.
Gracias por la hermosa cruz que me habeis regalado, que se ha convertido en un objeto de poder llevando vuestro Amor, las bendiciones de las abuelas y otra bendición especial que le hizo la abuelita Agnes, cuando me la ponga en la consagración estoy segura que todas participaremos de esa energía , pues ahí vais todas.
QUE NUESTRAS AGUAS SIGAN ABRIENDO CAMINOS DE SANACIÓN Y QUE LA GRAN MADRE NOS SIGA BENDICIENDO.
¡GRACIAS ABUELAS! ¡GRACIAS MARIANNA! ¡GRACIAS AMIGAS Y HERMANAS DE LA ARBOLEDA DE GAIA! Ana Amor de la Diosa
FOTO GENTILEZA DE CELINA RAMOS
